Más allá de la Responsabilidad Civil Profesional del corredor de seguros
Por Carlos Montesinos, CEO de CGPA Europe Sucursal España
Probablemente, la actividad del corredor de seguros sea una de las más gratificantes. Al menos, yo la disfrutaba mucho en mi etapa como corredor. Estar en contacto con las personas, tus clientes, aprender continuamente, conocer cómo trabajan las empresas, sus procesos productivos y modelos de negocio, y, por qué no decirlo, contar con un negocio recurrente, hacen de esta profesión algo único. Sin embargo, no está exenta de riesgos, nos encontramos ante una actividad no solo hiperregulada, sino también llena de obligaciones cuyo cumplimiento es esencial para garantizar la protección de los consumidores de productos aseguradores.
El cumplimiento normativo se ha convertido en un desafío para los mediadores de seguros. El legislador busca principalmente la protección del consumidor a través de la homogeneización y armonización de la normativa a nivel europeo, tratando de garantizar un nivel de protección similar, independientemente del país en el que el consumidor reciba el servicio de mediación. Esta protección se impulsa, entre otros mecanismos, a través de la transparencia y la información, pero también con la imposición de mayores obligaciones al mediador, llegando incluso a la inversión de la carga de la prueba en caso de reclamación contra este.
Es un hecho conocido por todos los que participamos en la distribución de seguros que las obligaciones del corredor no terminan con la emisión de la póliza. Su labor continúa durante toda la vigencia del contrato, asesorando al cliente, acompañándole y, sobre todo, asegurándose de que la póliza contratada cumpla su función en caso de siniestro. Sin embargo, es fundamental recordar que estas obligaciones comienzan incluso antes de la presentación del proyecto al cliente, pues el corredor debe determinar previamente las exigencias y necesidades de este en base a la información recopilada.
En un entorno cada vez más digitalizado, donde la relación con los clientes se desarrolla a través de múltiples canales como teléfono, correo electrónico, SMS y, por supuesto, WhatsApp, el trabajo del corredor se ve facilitado al permitirle mantener un contacto constante con sus clientes. Además, el ritmo acelerado de nuestra sociedad, con menos tiempo y más responsabilidades, nos obliga a estar disponibles en diferentes plataformas, no solo para satisfacer a nuestros clientes, sino también por nuestra propia comodidad. No obstante, todas estas facilidades pueden convertirse en un arma de doble filo si no se gestionan y controlan adecuadamente.
Es importante tener presente que los errores de los corredores de seguros suelen salir a la luz mucho tiempo después de haberse cometido, en ocasiones, tras años de vigencia de la póliza y, generalmente, cuando se produce un siniestro. En estos casos, la reclamación contra el corredor puede ser complicada de gestionar, ya que resulta difícil encontrar pruebas que no solo demuestren la inexistencia del error, sino que también acrediten el cumplimiento de las obligaciones legales. Este último punto puede tener consecuencias aún más graves que la propia reclamación, ya que podría derivar en un procedimiento administrativo por incumplimiento normativo, con la consiguiente sanción. Recordemos que la futura «Autoridad Independiente de Defensa del Cliente Financiero«, aún por constituirse, tendrá entre sus funciones informar al regulador sobre cualquier ilícito administrativo detectado para que se inicie el correspondiente procedimiento sancionador. Por ello, es crucial adoptar medidas preventivas y adecuadas.
En la era de la resiliencia, recordando la reciente entrada en vigor del Reglamento DORA –aplicable a aseguradoras, de momento– , los corredores deben revisar sus procesos, establecer protocolos que garanticen el cumplimiento normativo y, por supuesto, revisar sus pólizas de Responsabilidad Civil Profesional e ir más allá. No todos los condicionados disponibles en el mercado español son iguales: algunas pólizas incluyen limitaciones en determinadas coberturas, incluso en la propia RC Profesional. Será importante también fijarse en otras coberturas adicionales, que garanticen la continuidad del negocio del corredor. Por ello, es esencial no solo cumplir con los requisitos mínimos exigidos, sino ir más allá y buscar la mejor cobertura de RC Profesional para la actividad del corredor. En definitiva, se trata de garantizar la resiliencia operativa del corredor y de su correduría de seguros.

