¿Y si, después de todo, la pandemia no ha sido un tiempo perdido?
Eduardo Rodríguez Sierra, director comercial y marketing Asitur
Ya han pasado dos años del inicio de la pandemia y podemos decir que la sexta ola ha remitido en gran parte. El coronavirus ya no es portada en los telediarios, ahora ocupan su lugar acontecimientos más o menos triviales de nuestra política doméstica o, desgraciadamente, temas muy graves de política internacional como la invasión de Ucrania por las tropas rusas.
Estos dos años no hemos parado de hablar de los efectos de la pandemia en el seguro del hogar, de cómo ha incidido ésta en ciertos hábitos de los asegurados y en la siniestralidad dentro del ramo. Quizá sea ahora el momento de hacer una reflexión y ver qué nos queda realmente de todo aquello por lo que hemos pasado.
Por un lado, el teletrabajo. Está claro que parte del incremento de la siniestralidad en el hogar se ha debido a este fenómeno pero… ¿va a seguir siendo igual de importante de cara a futuro? Pues, seguramente no. Ello no quiere decir que no haya que tenerlo en cuenta y, de hecho, en Asitur lo consideramos como una variable más a la hora de hacer nuestras predicciones de negocio. Pero su grado de implantación ya no es el mismo que en los dos años anteriores.
Según fuentes del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, el porcentaje de ocupados que trabajan actualmente más de la mitad de los días desde su propio domicilio es aproximadamente del 8 %, cifra que es la más baja desde que se inició el confinamiento, que llegó a estar en el 16,2 % en el segundo trimestre de 2020. Eso sí, a pesar del descenso, hoy el teletrabajo sigue siendo casi el doble del registrado antes de la pandemia, que era del 4,8 % en diciembre de 2019. Por eso, respondiendo a la pregunta que nos hacíamos, el teletrabajo y sus efectos en la siniestralidad al hogar será uno de los fenómenos motivados por la pandemia que deberemos seguir considerando en nuestro modelo de negocio.
Por otra parte, la pandemia nos dio un empujón tecnológico que de otra forma nos hubiera costado años conseguir. No me refiero solo a la facilidad y fiabilidad con la que nos hemos acostumbrado a mantener videoconferencias (cosa que en 2019 nos resultaba extraño y poco útil), sino a aspectos más directamente relacionados con el modelo de negocio de la asistencia al hogar, como la videoperitación. Si nos hacemos la misma pregunta que en el caso anterior, es decir, ¿va a seguir siendo igual de importante de cara a futuro?, la respuesta en este caso es muy clara: sí, y cada vez lo será más.
Aunque antes de 2020 en Asitur ya veníamos haciendo algunos pinitos con esta solución tecnológica, la pandemia y, sobre todo, el confinamiento, le dieron un empujón espectacular. Y, si bien es cierto, que en aquellos momentos la videoperitación venía a poner remedio a las restricciones a la movilidad y al miedo al contagio, enseguida se reveló como una solución totalmente fiable, útil y beneficiosa de cara a la valoración de los daños en los siniestros en el hogar, no de todos, por supuesto, pero sí de una gran parte de ellos.
Y no solo la videoperitación…este empujón tecnológico nos ha permitido en Asitur avanzar en la aplicación de otras tecnologías a las que aún les podemos sacar mucho partido. Por ejemplo, las posibilidades que nos ofrece el Big Data para mejorar muchas fases en la gestión de siniestros (como por ejemplo, la detección de posibles fraudes del asegurado y/o reparador, o el establecimiento de algoritmos de alerta); la Inteligencia Artificial aplicada a la apertura del siniestro mediante vídeo o fotos; o la apertura de siniestros de forma digitalizada a través de WhatsApp.
Visto lo anterior, podemos decir que ahora estamos mejor preparados que antes para responder a los siniestros y asistencias al hogar de una forma más eficiente y más centrada en el cliente. Sin duda, la pandemia, aunque nos ha causado muchos males, no ha sido un tiempo perdido desde el punto de vista de desarrollo tecnológico.
Y es, precisamente, este desarrollo tecnológico, el que nos tiene ayudar a determinar con mayor precisión las consecuencias del cambio climático en la siniestralidad del hogar. De todas las variables que manejamos las compañías de asistencia para planificar nuestra actividad, quizá sea esta del cambio climático la más importante y la más incierta. Hace unos años éramos capaces de anticipar con mayor exactitud la aparición de determinados fenómenos meteorológicos ya que estos eran más repetitivos en el tiempo y en intensidad. Sabíamos que una o dos veces al año nos encontrábamos con lo que entonces llamábamos “gota fría” y que éstas se localizaban casi siempre en la costa mediterránea.
Pero desde hace unos años, el cambio climático está provocando un aumento de los fenómenos graves y estos cambios afectan a su frecuencia e intensidad. Ahora no es fácil prever las consecuencias que van a tener en la siniestralidad episodios como las borrascas “Gloria” y “Filomena” que hemos sufrido los últimos dos años. De nuevo, este impulso tecnológico “provocado” por la pandemia nos ayudará a mejorar la previsión anticipada y las consecuencias de este tipo de fenómenos meteorológicos extremos.
Y volviendo al principio, ojalá pronto los telediarios dejen de hablar de las trivialidades de nuestros políticos, de espías y de pactos, y nos anuncien el fin de la invasión rusa de Ucrania y regrese a primera plana la pandemia… pero solo para anunciarnos el fin de la misma y que podamos afirmar que… “Después de todo, la pandemia no ha sido un tiempo perdido”.


